“SE VENDE”

¿De quién es la luna?

El Comerciante estadounidense Dennis Hope ha acumulado hasta el momento más de 13 millones de dólares  vendiendo terrenos en la Luna.

 

Tras divorciarse en 1980, vio seriamente mermada su economía, y entonces le vino a la memoria  una clase de Ciencias Políticas que recibió en Oregon sobre “El tratado sobre espacio ultraterrestre de las Naciones Unidas  de 1967”, que en su Artículo II recoge: “El espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros satélites, no podrá ser objeto de apropiación nacional por reivindicación de soberanía, uso u ocupación’”. Pensó que dicho inciso se refería específicamente a las naciones, y no a las personas físicas, por lo que rellenó una solicitud de propiedad para la Luna, los otros ocho planetas y sus respectivos satélites naturales, y al no recibir una respuesta formal por parte de la ONU, silencio administrativo, decidió empezar a vender las propiedades ofreciéndolas en centros comerciales. Y  Hope asegura haber vendido 600 propiedades en las primeras dos semanas, por lo que pensó en expandir su negocio hasta que, que acrecentó a partir de 1995 vía internet, con lo que dice haber generado una ganancia de 13 millones de dólares.

 

En el 2001, Dennis Hope y sus clientes decidieron formar su propio gobierno y durante el 2004 hicieron su propia Constitución,  cuentan con su propia moneda, llamada ‘delta’, y han pretendido entrar en el  Fondo Monetario Internacional (FMI), del que han sido rechazados en dos ocasiones. Cuenta Dennis Hope que recibió una demanda de parte de Virgiliu Pop, un rumano que dice ser el dueño del Sol desde 2001, quien le envió un adeudo de 30 millones de dólares por la energía entregada a la Luna durante ese tiempo. A lo que, tras discutir con los propietarios lunares, Hope contestó: “Hemos decidido que no queremos su energía. Por favor, apáguela”.

 

Aun así Hope no estuvo solo, ya en 1955, Robert R. Coles, había anunciado que la Luna era suya y vendió miles de paquetes a dólar por acre.

 

El artículo VI del Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de las Naciones Unidas de 1967, que fue ratificado y está actualmente en vigor, dice: “”Los Estados Partes en el Tratado asumirán la responsabilidad internacional de las actividades nacionales en el espacio ultraterrestre, incluida la Luna y otros cuerpos celestes, ya sean actividades gubernamentales o no gubernamentales y para asegurar que las actividades nacionales se lleven a cabo de conformidad con las disposiciones establecidas en el presente Tratado, las actividades de entidades no gubernamentales en el espacio ultraterrestre, incluso la luna y otros cuerpos celestes, deberán ser autorizadas y fiscalizadas constantemente por el pertinente Estado Parte en el Tratado “.

 

Nadie puede, pues, según lo que “ El Tratado del Espacio Ultraterrestre” recoge, apropiarse del espacio ultraterrestre, de la Luna u otros cuerpos celestes; pues establece la exploración y utilización del espacio ultraterrestre como la “provincia de toda la humanidad” y ni la superficie ni la subsuperficie de la Luna, ni ninguna parte del mismo, o los recursos naturales en su lugar, pasarán a ser propiedad del Estado, de una organización intergubernamental o internacional no gubernamental, u organización nacional, o de cualquier entidad o persona física.

 

A pesar de todo, la autodenominada “Moon Society International”, una empresa de comercio internacional registrada públicamente, pregona que “las leyes y los tratados permiten la distribución ordenada de la propiedad; y que están ofreciendo un medio legal para que los particulares y las empresas puedan comprar porciones de Luna, junto con un programa realista para la eventual colonización y desarrollo de esa propiedad.”

 

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